JUSTIFICADOS POR JESUCRISTO

Declaración conjunta de la Iglesia Católica y el credo luterano sobre la justificación por la fe y las obras 31 de Diciembre de 1999.

“Sólo por la gracia, mediante la fe en Cristo Jesús y su obra salvífica y no por algún mérito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Espíritu Santo, que renueva nuestros corazones, capacitándonos para las buenas obras y llamándonos a ellas”.

jueves 10 de diciembre de 2009

LA MARAVILLA DE LA VIDA... EN MANOS DE DIOS

video

Y... ¿POR QUÉ NO?

Segundo vídeo de "Why not Priest?"


jueves 19 de noviembre de 2009

LA CONVERSIÓN DE BRYAN

tomado de:

Bryan, de camino con San Ignacio comparte su historia de la conversión a continuación.

Convertirse en un hijo de Dios: "Pero para los que lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios ..." Juan 1:12.
En 1973, a la edad de 4 años, acepté al Señor Jesucristo en mi corazón; Él, que tiene el poder para convertirme en un hijo de Dios. Sin embargo aún no me considero un buen hijo de Dios y aún estoy luchando para alcanzar esa meta en mi vida, incluso ahora que estoy realizando los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.
Mis padres eran protestantes e iban de iglesia en iglesia, la mayoría de ellas fundamentalistas y muchas carismáticas. La lista es interminable: Iglesia Cristiana, Asambleas de Dios, Iglesia de la Comunidad, Templo de la Nueva Vida y la Alianza Cristiana y Misionera. Asistí a todas ellas desde mi primer día como cristiano "nacido de nuevo" hasta el momento en que "entré en" la Iglesia Católica Romana.
Impresiones
A la edad de 4 años, vi el poder de Dios de primera mano cuando mi tía, una "creyente", oró por mí después que me quemé mi mano derecha con la plancha. Mi mano ennegrecida se hizo carne de nuevo ante mis ojos mientras rezaba conmigo.
Crecí con una visión concreta de la Trinidad: Dios, Jesús y el Espíritu Santo, todos trabajando juntos.
Asistí durante los veranos a los campamentos de la Escuela Bíblica. Conocía todos los libros de la Biblia y sabía versículos de las Escrituras de memoria, por lo cual fui recompensado con caramelos y una corona (no es broma). I fui coronado rey de la Escuela un verano, junto con una reina. Mis padres todavía conservan la foto en algún lugar.
En la iglesia de las Asambleas de Dios y en la iglesia de la comunidad, he visto los dones carismáticos de hablar en lenguas, la imposición de manos (no necesariamente la curación) y gente tumbada en los pasillos (literalmente). En el templo de la Nueva Vida vi gente bailando y saltando en la casa de Dios. No era tan espectacular como en "The Blues Brothers", pero sin embargo era espectacular. La única diferencia entre estas tres iglesias "carismáticas" es que las dos primeras parecen centrarse más en el juicio y la legalidad de las cosas, mientras que el templo de la Nueva Vida parecía dar un mayor énfasis al amor y la misericordia. Al menos, ésta es la interpretación que he dado con el tiempo.
Uno de mis recuerdos más fuertes de la iglesia en aquellos días de mi juventud es verme acurrucado en la guardería porque tenía miedo de una película llamada "Un ladrón en la noche". El argumento trataba de lo que podría suceder después del Rapto (Apocalipsis) a aquellos que quedaban aquí en la tierra y eligieran creer en Jesús. Ellos eran decapitados por su fe.
Un pastor de una de las iglesias fue acusado y posteriormente condenado por abuso sexual de menores. Se había "acercado" a mí, pero creo sinceramente que la fe de mis padres era demasiado fuerte para él. La mayoría de los niños a los que atacó eran de los que no tienen una vida familiar fuerte, por lo general provenían de hogares monoparentales y otros estaban teniendo problemas en casa. Todo esto, huelga decirlo, no ayudó a mi creencia en Cristo.
Así que con todo esto como telón de fondo, en el momento en que llegué a la universidad, una escuela cristiana, por supuesto, comencé a explorar diferentes iglesias, para tratar de encontrar mi propia fe. Siempre me cuestionaba mi propio cristianismo, y a veces la Biblia gracias a las clases de crítica histórica, pero finalmente decidí que sería cristiano... aunque yo no lo sabía en aquel momento de que "línea" sería.
De alguna manera empecé a inclinarme hacia iglesias "litúrgicas" después de descubrir que las megaiglesias se centraban en el yo, yo, yo... lo cual era más que molesto, las iglesias bautistas y metodistas eran demasiado aburridas, etc.
Recuerdo haber visitado una iglesia episcopaliana y la liturgia me atrajo, pero algo faltaba. En ese momento yo no sabía lo que era, pero ahora sé que era la presencia real de Jesús en la Eucaristía -es un vacío que volví a experimentar hace unas semanas, cuando visité una iglesia episcopaliana, casi dan ganas de gritar o decir en alto en la mitad del servicio: "Ejem, no quiero ser grosero, pero no saben lo que se pierden, señores". Pero, por supuesto, sería grosero y no ayuda al ecumenismo en absoluto-. Así que allí estaba en una iglesia episcopaliana, sintiendo la atracción del flujo de la liturgia, pero todavía faltaba algo.
Por aquella época empecé a tener un par de amigos católicos, incluyendo a mi futura esposa. Finalizada la universidad, comencé una correspondencia por correo con estos amigos católicos y a hacer preguntas sobre el catolicismo que me contestaba. Incluso fui a ver la confirmación de mi futura esposa y su entrada en la Iglesia Católica (Su historia apareció en "Conversos Católicos" recientemente: Kim Robinson es su nombre).
Por último, en 1994, me acerqué a varias iglesias de mi diócesis para conocer el camino a seguir para convertirme en católico. Un sacerdote de hecho me dijo que me olvidara, que los protestantes no estaban destinados a ser convertidos. Por la gracia de Dios no le hice caso y perseveré. Encontré un sacerdote que estaba dispuesto a ayudarme y guiarme junto a un equipo del RICA (Rito de iniciación Cristiana para adultos) y escuchaba a mis preguntas con paciencia. Yo no entendía muchas cosas y aún no lo entiendo todo, tuve que pedir a Dios que me ayudara en mi incredulidad y acepté algunas cosas en fe, pero después el proceso de investigación sabía que Dios me había elegido para ser católico. En la Pascua de 1994 fui confirmado en la Iglesia Católica Romana. Dos años más tarde me casé en la iglesia. Trece años después estoy reorientando mi fe a través de los Ejercicios Espirituales. Mi viaje para convertirme en hijo de Dios aún continúa.

viernes 6 de noviembre de 2009

¿EN QUÉ NOS HEMOS CONVERTIDO?

Os pongo este enlace con un vídeo impresionante, os aviso, es duro, pero refleja aquello en lo que se ha convertido el hombre en Occidente:

http://video.bugun.com.tr/bugunPlayer.swf?file=dagilfilm.flv

martes 3 de noviembre de 2009

ALBERT EINSTEIN CONTRA EL ATEÍSMO ARROGANTE

Tomado de: http://www.infonegocio.com/viveconalegria/diario/hoy.htm

El genial físico y matemático reconocía su fascinación por "la figura luminosa del Nazareno" y criticaba el fanatismo de ciertos ateos. (Publicado el 4 de mayo de 2007).

Einstein siempre criticó la arrogancia de muchos ateos y se mostró respetuoso con la Iglesia y la figura de Jesús.

El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías históricas acumulan, más libros venden. En estos libros, la religión –especialmente la cristiana- es culpable del SIDA, la pobreza, la estupidez, el nazismo, el terrorismo mundial, el fracaso de tu matrimonio y que tus tostadas salgan siempre quemadas.

Michel Onfray en Francia con su Tratado de Ateología, Sam Harris con Carta a una nación cristiana, el biólogo Richard Dawkins con El Espejismo de Dios (The God Delusion), Steven Weinberg, Daniel Dennett... En España se ha apuntado al mini-boom del género Fernando Savater con un libro rutinario, poco pensado y menos trabajado, con el que sacarse un dinerito extra atizándole a la fe.

Grandes mentes

La fe cristiana, o al menos la deísta, puede que sea verdadera. O puede que no. Que muchos hombres inteligentes hayan militado a favor o en contra del deísmo puede hacer pensar en nuestra capacidad de buscar la verdad usando la inteligencia.

“¿Si el cristianismo es tan razonable por qué Celso, Plotino, Hobbes, Maquiavelo, Voltaire, Rousseau, Goethe, Melville, Jefferson, Shaw, Russell, Franklin, Sartre, Camus, Nietzsche, Marx, Freud y Skinner lo rechazaron?”, pregunta el Handbook of Christian Apologetics de Peter Kreeft y Ronald K. Tacelli.

Dejando aparte que parece que Voltaire sí murió católico y reconciliado y que Camus en sus últimos años redescubrió la fe cristiana, una respuesta rápida –aunque un poco anglocéntrica- puede ser que “el listado de no creyentes es fácil de superar con Pablo, Juan, Agustín, Tomás de Aquino, Anselmo, Buenaventura, Scoto, Lutero, Calvino, Descartes, Pascal, Leibniz, Berkeley, Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Newman, Lincoln, Pasteur, Kierkegaard, Shakespeare, Dante, Chesterton, Lewis, Solzhenitsin, Tolstoy, Dostoyevsky, Tolkien, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, T.S. Eliot, Dickens, Milton, Spenser y Bach, por no mencionar un tal Jesús de Nazaret”.

Y continua el manual de Kreeft y Tacelli:

las mentes brillantes a menudo rechazan el cristianismo porque no quieren que sea verdad, porque no está de moda o simplemente porque el cristianismo pide obediencia, arrepentimiento y humildad”.

Einstein y los ateos

Es curioso que en ninguna de estas listas de mentes brillantes salga el genial físico y matemático Albert Einstein. Y es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen.

En EEUU se acaba de publicar una nueva biografía de Einstein a cargo de Walter Isaacson, que además ha publicado algunas líneas en TIME (www.time.com) sobre la fe de Einstein.

“A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo. ‘Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista’, dijo a un amigo.

Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: ‘lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos’, explicaba.

Los ateos fanáticos’, escribió en una carta, ‘son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas”.

Otra de las cosas que distinguen a Einstein de los ateos modernos y groseros es que reconoce los logros históricos de la Iglesia, especialmente los que vivió en carne propia. Así, el 23 de diciembre de 1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi:

"Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral".

La juventud del genio

Einstein nació en una familia judía sin fe ni práctica religiosa. El único pariente que iba a la sinagoga era agnóstico y decía al joven Albert que acudía porque “nunca se sabe”.

A los 6 años, sus padres metieron al niño en una gran escuela católica. Era el único judío entre los 70 alumnos de su clase. Como todos ellos, hizo la asignatura de religión católica y según Walter Isaacson la disfrutó.

Un poco antes de los 10 el joven Albert decidió ser un judío devoto en oposición a sus padres: no comer cerdo, mantener el Sabbath, la pureza kosher, incluso componía sus propios himnos y los cantaba camino del colegio.

A los 10 años, un estudiante de medicina de 21 años llamado Max Talmud que cada semana comía en su casa le dejó unos libros de divulgación de ciencias naturales escritos por Aaron Bernstein, que insistían en la relación entre la biología y la física. Ahí despegó el intelecto de Einstein hacia la física y la matemática, un intelecto hasta entonces adormecido.

A los 12 años abandonó el judaísmo. “Leyendo libros de divulgación científica pronto alcancé la convicción de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser ciertas. La consecuencia fue una orgía decididamente fanática de librepensamiento con la impresión de que los jóvenes eran intencionadamente engañados por el estado con mentiras; un impresión aplastante”, cita Isaacson.

Uno no puede evitar pensar que los Onfray, Harris, Dawkins y Weinberg que hoy se presentan como pensadores maduros y adultos están en la fase radical que Einstein atravesó a sus 12 años.

Hay que dejar claro que los libros de Aaron Berstein no fueron culpables de esta falta de fe: sus libros de divulgación no veían incompatibilidad entre ciencia y fe. “la inclinación religiosa yace en la tenue conciencia que mora en los hombres de que toda la naturaleza, incluidos los humanos, no es un juego accidental sino un resultado de la ley de que hay una causa fundamental a toda la existencia”.

En 1929, en una cena en Berlín, teniendo casi 50 años, Einstein ya empezaba a establecerse en su postura deísta y se negó a comparar la religión con la superstición astrológica. “No puede ser, ¿no será usted religioso?”, le preguntaron. Y él respondió:

Intente penetrar con nuestros medios limitados en los secretos de la naturaleza y encontrará que más allá de todas las leyes discernibles y sus conexiones, permanece algo sutil, intangible, inexplicable. Venerar esta fuerza que está más allá de todo lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, de hecho, religioso”,

Es curioso que Sócrates y Platón consideraran que hasta los 50 años no se puede ser filósofo, que se necesita toda una vida de entrenamiento en las ciencias y en la vida misma para alcanzar la sabiduría básica, que el joven no puede ser sabio. Contagiaron de esta idea al pensamiento filosófico antiguo y medieval, en contraste con la vivencia cristiana de que jóvenes y niños pueden ser santos, es decir, sabios a la manera de Dios. Escándalos para griegos: Jesús niño enseñando en el templo, o el “te doy gracias Padre porque has enseñado a los pequeños lo que ocultaste a los sabios”.

Pero es en 1929, a los 50 años, cuando Einstein formula su veneración por el misterio, que es algo más que una X en una ecuación o un enigma por resolver.
La figura luminosa del Nazareno

A esa edad concede una entrevista a George Sylvester Viereck, un alemán que vivía en EEUU desde niño. Einstein pensaba que Viereck era judío. En realidad, Viereck presumía de ser pariente del Kaiser y durante la Segunda Guerra Mundial le detendrían por ser propagandista de la causa alemana. En la época que entrevistó a Einstein se ganaba la vida entrevistando grandes hombres... y escribiendo poesía erótica.
- ¿Hasta qué punto está usted influido por el cristianismo?
- De niño recibí instrucción tanto en la Biblia como en el Talmud. Soy judío, pero estoy embelesado por la figura luminosa del Nazareno.
- ¿Acepta la existencia histórica de Jesús?
- Incuestionablemente. Nadie puede leer los evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está lleno de tal vida.
- ¿Cree usted en Dios?
- No soy un ateo. No creo que pueda llamarme panteísta. El problema implicado es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gran biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende los idiomas en que están escritos. El niño tenuemente sospecha que hay un orden misterioso en la ordenación de los libros pero no sabe cuál será. Esta es, me parece, la actitud de incluso el humano más inteligente hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedeciendo ciertas leyes, pero sólo tenuemente entendemos estas leyes.
- ¿Es este un concepto judío de Dios?
- Soy un determinista, no creo en el libre albedrío. Los judíos sí creen en el libre albedrío. Creen que un hombre modela su propia vida. Yo rechazo esa doctrina. En ese tema, no soy judío.
- ¿Es ése el Dios de Espinoza?
- Me fascina el panteísmo de Espinoza, pero admiro aún más su contribución al pensamiento moderno porque fue el primer filósofo que trató del cuerpo y el alma como un todo, no como dos cosas separadas.
- ¿Cree usted en la inmortalidad?
- No. Y una vida es bastante para mí.
Einstein y el poeta bengalí Rabindranath Tagore se encontraron en 1930 y hablaron de música, arte y pensamiento (aquí en inglés).

La emoción del misterio

Einstein pronto vio que sus opiniones sobre estos y otros temas interesaban a muchos, así que en 1930 publicó un credo, “En qué creo”, apoyando a un grupo de derechos humanos. En él defendía la noción de misterio.

La emoción más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna de todo verdadero arte y ciencia. Aquel a quien esta emoción le es ajena, que ya no puede maravillarse y extasiarse en reverencia, es como si estuviera muerto, un candil apagado. Sentir que detrás de lo que puede experimentarse hay algo que nuestras mentes no pueden asir, cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente: esto es la religiosidad. En esto sentido, y sólo en este, soy un hombre devotamente religioso”.

Posteriormente dio una charla en el Seminario de la Union Teológica de Nueva York, del que salieron frases en los periódicos que se hicieron famosas. Allí es donde dijo que “la ciencia puede ser creada sólo por quienes están profundamente imbuidos por la aspiración hacia la verdad y el entendimiento”. Y que “la fuente de este sentimiento, sin embargo, brota de la esfera de la religión”. Su frase más famosa de ese día se cita a menudo: “la ciencia sin la religión es coja; la religión sin la ciencia es ciega”.

El Einstein determinista

Einstein aceptaba un Dios detrás de las leyes inmutables del cosmos. Lo que no aceptaba es un Dios con poder o voluntad de cambiar estas leyes. Para él, las leyes físicas estaban predeterminadas... y las acciones de los hombres también.

En su credo se adhirió a la frase de Schopenhauer: “un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera”. Los deseos, ilusiones, maldades y bondades de un hombre vienen dados, determinados, por leyes inmutables.

Eso no quiere decir que por razones prácticas no debamos encerrar a los asesinos, aunque filosóficamente creamos que, en realidad, no son responsables, que estaban “obligados” a asesinar.

Sé que filosóficamente un asesino no es responsable de su crimen, pero prefiero no tomar el té con él”, declaró.

Vivir “como si fuésemos libres y éticos” (aunque no lo seamos) era la propuesta de Einstein para una sociedad más civilizada. Una especie de vivir una ficción... que funcione. Apoyó que EEUU desarrollara la bomba atómica para frenar el nazismo, pero luego luchó por el control de la energía nuclear. Ayudó a refugiados judíos, habló en defensa de la justicia racial, plantó cara al McCarthismo, intentó trabajar en defensa de la paz.

Para Einstein fue la ausencia de milagros lo que reflejaba una providencia divina, el hecho de que el mundo fuese comprensible, que siguiese leyes... eso era digno de reverencia”, concluye su biógrafo Walter Isaacson.

sábado 31 de octubre de 2009

LA VOLUNTAD DE DIOS

Esta historia me la mandó Balbi y me ha gustado. Gracias Balbi.
Emy era una linda niña de 5 años de edad. Vivía en los Estados Unidos de América, frente al mar. Su familia era muy cristiana.
Ella amaba a su familia y admiraba los ojos azules de su padre, de su madre y de sus hermanos... Todos en la casa de Emy tenían ojos azules... Todos... menos Emy!
El sueño de Emy era tener ojos azules como el mar. ¡Cómo deseaba Emy eso!
Un día, oyó a su profesora decir que Dios responde a todas las oraciones.Emy pasó todo el día pensando en eso, “¡Seguro que Dios me escuchará!” Y a la hora de dormir, se arrodilló al lado de su cama y oró: "Papá del Cielo, muchas gracias porque creaste el mar ¡que es tan hermoso! Muchas gracias por mi familia y mi vida. ¡Me gusta mucho todas las cosas que hiciste! Pero... Me gustaría pedirte un favor... cuando me despierte mañana, quiero tener ojos azules como los de mi mamá! En el nombre de Jesús, amén”.
Ella tuvo mucha fe esa noche. La fe pura y verdadera de una niña.Y, al despertar, al día siguiente, corrió al espejo. Miró...y ¿cuál era el color de sus ojos ?... Continuaban siendo color castaño muy oscuros.Emy se entristeció y lloró. Se preguntaba: “¿Acaso Dios no me oyó? ¿Por qué no atendió lo que le pedí? ¿Acaso no me porto bien y Dios puede concedérmelo? ¿o es que mis hermanos son mejores que yo? ¿sirve de algo rezar?" Aquel día, Emy tuvo que aceptar que ese “No” era la respuesta. Y aunque al principio renegó, y no entendía, acabó por aceptarlo, confiando en Dios.
No obstante, Emy siguió rezando y era muy generosa. Por eso, años después, cuando la invitaron a ir como misionera a la India, aceptó encantada.Ya en la India, su labor consistía en "comprar niños para Dios". Es decir, había familias muy pobres que pasaban mucha hambre, y que al no tener nada, vendían a sus hijos a otras personas que las sacrificaban en el templo. La tarea de Emy era "comprarlos", para luego salvarlos de ese sacrificio. Pero, para poder entrar en los "templos" de la India, sin ser reconocida como extranjera, debía disfrazarse de indiana. Para ello se ponía polvo de café en la piel, cubría sus cabellos, se vestía como las mujeres del lugar y entraba libremente en los locales de venta de niños sin despertar ninguna sospecha. Emy podía caminar tranquila en todo el "mercado infantil", pues aparentaba ser una indiana.
Un día, una amiga misionera la miró disfrazada y dijo: “¡Caray, Emy! Estás perfecta, ¿ya pensaste que no sería posible disfrazarte si tuvieses ojos de azul claro como todos los de tu familia? ¡No cabe duda que servimos a un Dios inteligente que ha pensado en todo! Él te dio ojos muy oscuros, pues sabía que eso sería esencial para tu misión y poder salvar muchos niños”.
Esa amiga no sabía cuánto había llorado Emy en su infancia por no tener ojos azules... Pero Emy pudo, finalmente, entenderlo y le dio alegremente gracias a Dios por no tener ojos azules!
La moraleja es clara: todo está en el plan de Dios. Él conoce cada oración que sale de nuestros labios, y cada lágrima que sale de nuestros ojos; Él sabe el por qué nos suceden las cosas; conoce todas nuestra necesidades y podría resolverlas... pero las responde de manera sabia, a su momento. No podemos perder la paz si no nos gusta el color de nuestros ojos o cualquier otra cualidad. Nunca podemos perder esta seguridad, solo hay que confiar plenamente en Él.

miércoles 28 de octubre de 2009

UNA PELLA DE BARRO

Hace ya 17 años tuve una experiencia de conversión, fue tan real que cambió por completo mi vida. Desde entonces solo tengo una seguridad: que Cristo vive y es el Señor, y esto es más cierto que mi propia existencia.

Hace poco más de un año me lancé a realizar éste blog basado en conversiones y ecumenismo, y con cada experiencia de conversión quedaba más y más impresionada de cómo nuestro Dios actúa en el mundo. No lo hace con grandes manifestaciones multitudinarias, no hay fuegos artificiales que pueda ver todo el mundo, su relación con nosotros es tan personal, tan particular, que aquellos que lo hemos experimentado no tenemos más remedio que caer de rodillas y dejarnos hacer en un proceso que da un giro de 180º a nuestras vidas.

Muchos de los que lean estos testimonios pensarán ¿y por qué Dios hace esto con algunos? Bien, la respuesta la encontré en labios de un sacerdote que explicaba que algunos, como yo, necesitábamos que el Señor se mostrara a nosotros de una forma absolutamente descarada, no por otra cosa, sino por nuestra torpeza, de otra manera ni nos enteraríamos de su presencia.

Y esa es una característica de los conversos, nuestra fe es más experiencia viva que otra cosa, la razón a penas tiene que ver, simplemente sabemos que Cristo vive, no por los libros o porque alguien nos lo haya dicho, sino porque lo hemos experimentado.

Os incluyo aquí el testimonio de conversión de Terlengiz, viejo amigo de éste blog y que, como todo lo que escribe, es una maravilla.

UNA PELLA DE BARRO

"Entonces Dios el Señor formó al hombre, de la tierra misma, sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre empezó a vivir" Gn 2,7.

Desde niño me ha fascinado, ver como trabaja el barro el alfarero, como toma una pella de barro, la golpea, manosea, y después de un buen rato de trabajarla, la coloca en el torno y comienza a darle forma, a trasformar la pella de barro informe, pegajosa, sucia, en algo hermoso que sin dejar de ser barro ha tomado forma y tras pasar por el fuego, pasa a ser un objeto útil además de bello.

Me siento muy identificado con esta imagen de la pella de barro, yo también he sido una pella de barro informen y el Señor Dios, con infinita paciencia me ha ido trabajando sin prisas hasta darme forma y trasformarme en algo útil y hermoso.
Si me quedara aquí mi testimonio tal vez sería demasiado corto, aunque temo que si sigo, acabará por ser demasiado largo.
Me voy a arriesgar y voy a extenderme un poco más, sólo un poco más.

Nací el segundo de tres hermanos, y si como un sello se tratara, pasé mi infancia siendo un perfecto segundón, o al menos intentándolo con todas mis energías, comencé a correr muy pronto y ha hablar muy tarde, pese a los temores de mi madre, la única causa de mi mudez era que no me daba la gana de hablar.
En el colegio tuve una maestra que descubrió que no era mudo casi al terminar el curso cuando me oyó decir algo en el recreo de la escuela, ser sesenta en el aula facilitaba pasar desapercibido.
Ahora que pienso en mi infancia, caigo en la cuenta de que debía de ser un niño bastante rarito, mientras mis compañeros de aula destrozaban sus rodillas y zapatos en el duro cemento del patio, yo me buscaba algún escondido rincón para abstraerme leyendo poesía a veces me quedaba tan abstraído que se acababa el recreo y volvía loca a mi maestra buscándome por todo el colegio, cosa nada fácil, pues buscaba rincones lo mas escondidos posibles para no ser molestado y de paso no ser encontrado.
Aprendí a leer a los cuatro años, con los versos de Lorca, Miguel Hernández, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Machado..., es lo que pasa cuando tienes un abuelo apasionado de la poesía.
Ayudó y no poco, el hecho de que una grave enfermedad hepática sufrida apenas cumplidos los dos años dejó graves secuelas durante toda mi infancia y adolescencia, que me obligaban a pasar varios meses al año en la cama u hospitalizado.
La enfermedad, el sufrimiento, la soledad, los libros, fueron forjando mi carácter, crecí golpe a golpe, Dios era algo lejano que poco a poco se fue difuminando en mi horizonte hasta desaparecer. Yo entonces no lo sabía, no podía saberlo y tal vez no debía saberlo, pero en el horizonte de Dios, yo no me había difuminado ni desaparecido, Él nunca dejó de estar conmigo, de dirigir mis pasos, de trabajar mi barro, hasta que llegó la hora de ponerme en el torno y empezar a darme forma.
Mi torno fue la Renovación Carismática, fui llevado por unos amigos, con el objeto de echarnos unas risas con un grupo de majaras, que bailan y levantan los brazos y balbucean palabras extrañas mientras rezan.
No sé el que, pero algo se rompió en mi interior, aquellos majaras tenían algo que no podía identificar, algo a lo que no era capaz de poner nombre, que los hacía distintos, especiales, atrayentes.
Con el tiempo aprendí que no era algo, sino Alguien, y aprendí su dulce nombre; Jesús el Cristo de Dios, yo le conocía claro, algo había leído sobre Él, de niño incluso había leído la Biblia, pero nunca me había interesado demasiado su figura, un pobre diablo, bien intencionado, acabó como acaban los soñadores, como siempre acaban los soñadores, bajo tierra, cubiertos de polvo y olvido.
En la Renovación Carismática descubrí con asombro primero y con inmensa alegría después, que Jesús no estaba bajo tierra precisamente, aprendí a reconocer su Rostro, aprendí a descubrirle en los recodos de mi vida, aprendí a leer la historia de mi vida con ojos nuevos.
Y en esas estamos, en el torno, dando vueltas y vueltas, dejando que el Alfarero, estruje mi barro, lo corte, le meta los dedos, lo moldee a su gusto.
He descubierto con los años que Dios tan sólo me pide que me deje hacer, que no tenga prisa, que yo soy el barro y el alfarero es Él y sabe bien lo que se hace y no es de recibo que el barro le de lecciones al alfarero.
A veces, me cuesta mucho aceptarlo, mi salud en estos últimos años se ha ido deteriorando cada vez mas, a veces el dolor es insoportable, el agotamiento es tan pesado como aguantar encima de los hombros un tren de mercancías, no soy un héroe, tan sólo una pella de barro que a voces que nadie oye pide que le dejen ser sólo tierra, sólo polvo, que ya vale de palos y estrujones y de dar vueltas.
Cuando no puedo más, me refugio en el huerto de Getsemaní, y sudo sangre envuelto en la negrura de la angustia, en soledad, sólo se puede sudar sangre en soledad, es un mano a mano contigo mismo, con tus miedos, con tu dolor, con Dios, sí también con Dios, que calla cuando mas necesitas oír su voz, que desaparece cuando mas necesitas sentirlo a tu lado, con Dios, que no viene a bajarte de la Cruz que te está matando.
Pero la Cruz no sólo te mata, también te abre la puerta a una vida nueva y distinta, ahora sé que para vivir hay que morir y mi oración en este momento es sencillamente un grito; Haz de mi lo que quieras.

Y en esas estamos, acabo de entrar en el Seminario, abriendo un camino nuevo en mi vida, teniendo muy claro que en este momento mi torno es el Seminario, donde Dios va a seguirme trabajando, donde voy a tener que cocerme en el horno, de los estudios, a la mitad de mi vida volver a estudiar, la vida comunitaria, yo que soy un solitario empedernido..., va a ser duro sin duda, pero siento un gozo inexplicable, tengo tan claro que estoy donde Dios me quiere, que se que nadie ni nada podrá apartarme del camino que Dios ha preparado para mí desde que nací.
Y termino aquí, que no quiero alargarme ni creo que sea preciso decir mas.

Reina en mi la oscuridad,
pero en Ti está la luz;
estoy solo, pero Tú no me abandonas;
estoy desalentado, pero en Ti está la paz;
la amargura me domina,
pero en Ti está la paciencia;
no comprendo tus caminos,
pero Tú sabes el camino para mi.
Dietrich Bonhoeffer.

domingo 18 de octubre de 2009

ABRE MIS OJOS, DANILO MONTERO

DE ICONO PRO-ABORTISTA A LA IGLESIA CATÓLICA: NORMA McCORVEY

Tras la impresionante manifestación por la vida en Madrid, España, que reunió a más de 2.000.000 de personas, os traigo el testimonio de Norma McCorvey, conocida como Jane Roe, impulsora de la causa Roe versus Wade que amplió la legalización del aborto a los 50 estados norteamericanos en los años 70, entró en la Iglesia Católica en 1998. Éste es el relato del Padre Frank Pavone, que acompañó a Norma en su camino de regreso a casa. Este tipo de conversión nos da razones para la esperanza y es un modelo de cómo hablar y tratar a aquellas personas que defienden el aborto desde posiciones de dolor y angustia. Hay una frase definitiva en el testimonio de Norma: "¿Cómo podría un pastor cristiano y líder pro-vida que había consagrado su vida y ministerio a la lucha contra el mal del aborto volverse hacia Jane Roe de Roe v. Wade y, sin comprometer su mensaje, tratala con respeto y dignidad? Ella se sorprendió, y fue precisamente en ese asombro que empezó a descubrir el mensaje pro-vida. Es el mensaje de dignidad de la persona humana, no importa quién es esa persona o lo que él o ella haga. Como el Papa Juan Pablo II escribió en "El Evangelio de la Vida", ni siquiera el asesino pierde su dignidad. Muchas personas están en la industria del aborto y no reconocen la dignidad de los niños en el vientre de sus madres, porque se niegan a reconocer su propia dignidad. Cuando el movimiento pro-vida ayuda a descubrir lo valioso que son sus propias vidas, pueden empezar a descubrir también ese valor en los niños no nacidos".

UN ICONO PRO-ABORTISTA VUELVE A LA VIDA, escrito por el padre Frank Pavone

Tomado de:

La verdadera historia de cómo la misericordiosa gracia de Dios llevó a Norma McCorvey a la otra orilla.

El movimiento llamado "Pro-elección" (pro-choice en EEUU) tiene varias desagradables e inconvenientes situaciones a las que hacer frente en estos días. No es la menor de ellas que la mujer que una vez fue su icono sea ahora pro-vida y vaya a convertirse en un miembro de la Iglesia Católica, la institución que es el mayor obstáculo para la agenda pro-aborto.

La participación de Norma McCorvey fue fundamental en la decisión de Roe v. Wade, quién, el 22 de enero de 1973, anuló las leyes que prohíben el aborto en los 50 estados de los Estados Unidos. Pero el 15 de julio de 1998, Norma emitió la siguiente declaración: "Después de muchos meses de oración, y muchas noches preocupada, hoy hago el anuncio gozoso de que he decidido unirme a la Iglesia Madre de la cristiandad - con lo que, por supuesto, me refiero a la Iglesia Católica Romana".

"Fui bautizada en la fe cristiana hace varios años por el reverendo Flip Benham, director de Operación Rescate. Desde entonces, he crecido en mi fe. Uno de los momentos más importantes en este proceso de crecimiento se produjo durante la oración. Escuché claramente al Padre Celestial decirme que estaría con él pronto. Tuve mucho miedo, pensando que eso significaba que iba a morir. Consulté a mi querido amigo, el Padre Frank Pavone, director de Priests for Life, que ha sido el catalizador que me trajo a la Iglesia Católica. Le hablé de mis preocupaciones, y sus consejos fueron que continuara rezando y reflexionando para discernir el significado de este mensaje. He escuchado al Señor y me di cuenta de que lo que Dios estaba diciendome es que me quería ver "volviendo a casa, hacia Él" en su Iglesia - la Iglesia que Jesucristo mismo fundó, la Iglesia Madre. La primera mención pública de mi decisión la hice en una iglesia evangélica en Waco, Texas, en un evento organizado por Daniel Vinzant. Waco es ahora como mi Belén".

"Voy a comenzar las clases sobre catolicismo este mes de julio, impartidos por el padre Edward Robinson, de la Diócesis de Dallas, donde vivo. También seguiré en estrecho contacto con el Padre Pavone, que ahora trabaja en el Vaticano y se encargará de mí para recibir la confirmación en Roma. Me ha dicho que va a informar al Papa de mi decisión de ser católica".

Los días como pro-Abortista

Norma describe a sí misma como "ingenua" cuando se involucró en el histórico caso de Roe v. Wade. Estaba embarazada y no sabía qué hacer. Cuando alguien le sugirió que necesitaba un aborto, tuvo que ir a casa y buscar la palabra en el diccionario. Cuando se enteró de que el aborto era ilegal, se dispuso a hablar con unos abogados que, según le dijeron, estaban tratando de cambiar esa ley.

Pero Norma no estába preparada para convertirse en el icono de un movimiento. Ella sólo quería ayuda para resolver su problema. Sin embargo, los embarazos y los casos judiciales no van en la misma onda. La solución por la que luchó nunca se hizo suya. Lo que descubrió fue que su propia situación nunca fue el auténtico centro de preocupación para aquellos abogados. Apenas la tenían al corriente de los progresos del caso, nunca entró en la sala y nunca tuvo un aborto. Fue simplemente un caso práctico utilizado para promover la industria del aborto.

Años más tarde, Norma reveló su identidad y escribió "I am Roe", un libro que revela el gran sufrimiento y la explotación que experimentó en su vida. Todavía era miembro del movimiento "pro-choice" cuando escribió éste libro, sin embargo, aún no veía hasta qué punto llegó la explotación por parte de ese movimiento. Hoy, cuando le hablan de este libro, ella no quiere oír ni hablar de él.

Norma describe el tiempo que pasó desde su participación en el caso Roe v. Wade hasta su conversión en favor de la vida como una periodo de dolor y sufrimiento. Mientras estaba en casa con su madre, se sentía como una mujer "sin techo" que vivía en la calle. Se encontraba tan incómoda en su propia casa, que la evitaba. Sin embargo, durante este tiempo no se sentía enojada con Dios.

Norma realizó numerosas apariciones públicas en nombre del movimiento pro-aborto. Sin embargo, algunos de los líderes de ese movimiento se encontraban incómodos con ella. Tenía una franqueza y sinceridad que no se ajustaba a su estilo, y ella no dudó en cuestionar la soberbia, cuando la vió.

El desmoronamiento de los estereotipos

Como Norma explica ahora, "Jane Roe ha sido enterrada." Norma estaba trabajando en una fábrica de abortos cuando empezó el camino a casa, un camino descrito en detalle fascinante en su último libro, "Ganada por el Amor". El viaje estuvo marcado por un cambio de los estereotipos. Experimentó una creciente conciencia de la crueldad de la industria del aborto que ella pensó en un principio que era un beneficio para las mujeres. Experimentó también la bondad y el amor de los cristianos pro-vida, de quienes una vez pensó que eran crueles y malas personas.

Norma ha aprendido esta lección de amor incondicional de dos niñas pequeñas, hijas de uno de los miembros de Operación Rescate. El título del libro de Norma, "Ganada por el Amor", se inspira en su amistad con estas niñas. Explica que "El título es sencillo, el amor de dos niñas que me paraban y me daban abrazos todos los días. Ellas, en su inocencia, me amaban a pesar de lo que estaba haciendo, y lo que yo estaba haciendo era ¡ayudar a las mujeres a matar a sus bebés!".

A través de estas niñas, Norma se encontró cara a cara con un error básico del movimiento "pro-choice". Mientras estaba sentada descansando del trabajo junto con otra trabajadora del movimiento pro-aborto, las niñas estaban jugando cerca de ellos. Cuando corrían a su alrededor su compañera de trabajo zancadilleó a una de ellas. Norma se opuso y criticó la actitud de su compañera de trabajo. La respuesta fue: "¡Pero si son niñas de Operación Rescate!" Sin embargo, Norma se mantuvo firme y le dijo que se fuera. El punto es que ésta trabajadora pro-aborto identificaba a éstas niñas inocentes con el "mal transmitido por el mensaje pro-vida". De la misma manera, a muchas madres se les enseña a identificar a los niños no nacidos con los problemas y las dificultades de un embarazo no deseado. La persona, en otras palabras, se convierte en el mal. Norma no era capaz de percibir todavía éste error cuando se aplica al aborto, pero lo vio claramente cuando se aplica a éstas niñas a las que estaba empezando a amar.

Otro catalizador en la conversión de Norma fue el reverendo Flip Benham, el director nacional de Operación Rescate. Se hizo amigo de Norma y finalmente fue quien la bautizó en la fe en Cristo. Uno de los abrumadores momentos que revela Norma fue cuando el reverendo Flip se disculpó con ella por unos comentarios hirientes que le había dirigido en una ocasión anterior. Admitió que él también era pecador necesitado de perdón. Su humildad la conmovió.

Lo que se produjo en ese momento fue una doble sanación. La imagen estereotipada de santurrones que tenía Norma de la gente pro-vida se hizo añicos. Aún más, significativamente, Norma comenzó a sentir su propio valor y dignidad. ¿Por qué fue este hombre a pedirle disculpas cuando era tan claro que él consideraba lo que ella hacía como malo? ¿Cómo podría un pastor cristiano y líder pro-vida que había consagrado su vida y ministerio a la lucha contra el mal del aborto volverse hacia Jane Roe de Roe v. Wade y, sin comprometer su mensaje, tratala con respeto y dignidad? Ella se sorprendió, y fue precisamente en ese asombro que empezó a descubrir el mensaje pro-vida. Es el mensaje de dignidad de la persona humana, no importa quién es esa persona o lo que él o ella haga. Como el Papa Juan Pablo II escribió en "El Evangelio de la Vida", ni siquiera el asesino pierde su dignidad. Muchas personas están en la industria del aborto y no reconocen la dignidad de los niños en el vientre de sus madres, porque se niegan a reconocer su propia dignidad. Cuando el movimiento pro-vida ayuda a descubrir lo valioso que son sus propias vidas, pueden empezar a descubrir también ese valor en los niños no nacidos.

En éste punto, Norma hizo un trato con sus vecinos de la Operación Rescate. Si se abstenían de mostrar la imagen de Malaquías, un niño abortado, les daría dos minutos para hablar con sus pacientes.

Este acuerdo, pone de manifiesto otro paso en su viaje. Norma estaba sinceramente preocupada por la gente y por el bien de la mujer. Finalmente, después de haber visto que la industria del aborto está más preocupada por realizar abortos que por el bienestar de la mujer, Norma comenzó a asesorar a las mujeres que acudían pidiendo abortar para que no lo hicieran.

La Iglesia Católica: No era extraña

Norma McCorvey describe su viaje a la fe como la vuelta a casa. La fe católica no era del todo nueva para ella porque su madre era católica y ella fue a la Iglesia católica hasta los 9 o 10 años de edad.

Cuando Norma dejó de asistir a la Iglesia Católica fue como ocurre con muchos niños, no porque estuviera enojada con Dios o con la Iglesia. En ese momento, la religión se había convertido en una lucha en casa. Su madre era católica y su padrastro era testigo de Jehová. En lugar de ir a ambas iglesias o de elegir entre las dos, ella dejó de ir. Sin embargo, mirando hacia atrás, a su niñez, Norma explica que "le gustaba estar en la Iglesia Católica, porque encontraba tranquilidad y belleza".

Todavía puedo ver el fax que llegó a mi oficina en el verano de 1995 de uno de mis sacerdotes para "Trabajadores por la vida" en Dallas. El mensaje estaba escrito a mano con un rotulador en letra grande, "¡Norma será bautizada mañana!". Hice planes para viajar a Dallas ese fin de semana, y extendí a Norma mís mejores deseos personales y los de Sacerdotes por la Vida y los de la Iglesia Católica. Empecé a ver de inmediato que Norma tenía un gran parentesco con el catolicismo. Ella me pidió, por ejemplo, que bendijera su casa en Dallas. El Reverendo Flip me acompañó en esa ocasión. Una de las historias más divertidas que Norma y yo compartimos es el hecho de que después de la bendición, le dejé una gran cantidad extra de agua bendita. Aproximadamente un mes más tarde le pregunté si necesitaba más. "Sí, padre, pero no se ría de la razón de por qué", me dijo, "un amigo y yo olvidamos que se trataba de agua sagrada, y ¡nos la bebimos!".

El catolicismo atrae a la gente en muchos aspectos, y no es el menor de ellos la belleza de la liturgia. Norma vino a una de las misas que celebré en Dallas, y me comentó sobre la belleza de los muchos símbolos utilizados. Al año siguiente, la llevé a EWTN para grabar una entrevista con ella. La devoción de Madre Angélica y sus hermanas, hermanos y sacerdotes han logrado tener un impacto en la atracción cada vez mayor de Norma hacia la fe católica.

El impulso definitivo

Todas estas influencias ayudaron a traer Norma hasta el punto en el que se encuentra ahora. El impulso más reciente fue que Norma empezó a recibir lo que describe como "mensajes de Nuestro Señor de que pronto estaría con Él". Norma explica que no tiene visiones o escucha voces. Se despierta a mitad de la noche y el mensaje está simplemente "justo ahí". Mantiene su ordenador encendido por la noche para que poder escribir estos pensamientos sin que se pierdan, como podría ocurrir si los escribiera en una hoja de papel.

Norma, pensando que le había dicho que estaba a punto de morir, me preguntó acerca de estos "mensajes". Mi consejo para ella era no tratar de descifrarlos, ni que supusiera que eran del Señor. En cambio, le dije simplemente que orara con serenidad y apertura. Varios meses después, Norma anunció que había llegado a comprender que pronto iba a "estar con el Señor", y entendió que ésto era volver a casa, a su Iglesia, la Iglesia que Él fundó. Es de destacar que en el transcurso de todo esto nunca le dije que se uniese a la Iglesia.

Cosas católicas y ecuménicas

Ella comenzó a rezar el rosario en mayo pasado, después de leer un libro que le habían dado, y descubrió que "se sentía bien". El rosario es algo que guarda con sus medallas, y nunca sale de casa sin ellos. Cuando se le pregunta cómo se siente acerca de la estructura moral que la Iglesia ofrece y cómo se siente acerca de obedecer a la Iglesia en materia de fe y moral, explica, sencillamente, que no tiene problemas con esto porque "el Papa es ordenado por Dios para mirar por Su Pueblo. Sin él [el Papa], no hay Iglesia". Extiende esta línea de pensamiento para explicar que la Iglesia Católica es la primera iglesia, la Iglesia fundada por Jesús, y es la Iglesia que todos deben seguir.

Preguntada si se siente como si estuviera llegando a la plenitud de la verdad al unirse a la Iglesia Católica, Norma responde simplemente: "". Sin embargo, se cuida en señalar que no ha cambiado mucho. Continúa adorando al mismo Dios que adoraba como un cristiana evangélica. "Ésta [la Iglesia Católica] es sólo el camino para hacerme fuerte", dice ella. Norma dice que en la Iglesia Católica, las personas parecen ser capaces de "conectar con Dios". Los católicos tienen "serenidad y casi parecen brillar". En Misa se siente más cerca de Dios y percibe esa cercanía en los otros católicos que están presentes.

Cree que ahora tiene un papel especial como un enlace entre los evangélicos y los católicos en el tema pro-vida. En mi propio trabajo pro-vida, la dimensión ecuménica ha sido una de las mayores bendiciones, y Sacerdotes por la Vida considera un privilegio seguir construyendo puentes y uniendo las manos con los hermanos y hermanas de todas las denominaciones.

Un símbolo y una profecía

La decisión de cualquier persona de convertirse a Cristo, de ser pro-vida y de unirse a la Iglesia Católica es una decisión trascendental en la vida de ese individuo, y es una bendición para toda la Iglesia y el movimiento pro-vida. En el caso de Norma McCorvey, la decisión es también una profecía. Es mi convicción al hacer el trabajo pro-vida en los 50 estados, que la industria del aborto y la mentalidad que hay detrás de ella se están hundiendo. Los días de aborto están contados, porque ninguna mentira puede vivir para siempre. El abandono de la causa pro-choice de Jane Roe es una de las muchas señales de ello.

En un momento conmovedor del programa que grabé con ella para la EWTN, ella me pidió que bendijera a la cruz que llevaba. Sabía que no era cruz ordinaria. En su origen se trataba de un brazalete de pro-choice. Después de su conversión, Norma lo había fundido y transformado en un símbolo del Árbol de la Vida.

La Cruz continúa su conquista.

Eso fue entonces... Ésto es ahora.

Lunes, 17 de agosto fue un día normal para la mayoría de la gente en Dallas, Texas. Originalmente estaba previsto que fuera un día bastante normal para mí, demasiado, hasta que se decidió que Norma McCorvey haría su profesión de fe en ese día, sería recibida en la Iglesia Católica, y recibiría su confirmación y primera comunión.

El día anterior, prediqué todas las misas dominicales en una parroquia en Baltimore, y luego cogí un vuelo de la tarde a Dallas. Esa noche, hablé con varios centenares gentes pro-vida de la zona de Dallas y Norma estaba sentada en la primera fila. Aunque el día siguiente iba a ser tan monumental en su vida sólo unos pocos de nosotros lo sabíamos. Norma quería mantenerlo en privado para no dejarse distraer por el resplandor de los medios de comunicación. "Es un momento de gracia y de oración", me había dicho, "un momento que realmente quiero centrar en el Señor".

Al final de mi charla de la noche, Fray Ed Robinson, OP, el director de Actividades Pro-Vida de la Diócesis de Dallas, llevó a Norma al altar delante de la multitud reunida y anunció que al día siguiente habría una misa a las 10:30 am en la Iglesia de Santo Tomás de Aquino en Dallas, en la que Norma sería recibida en la Iglesia Católica. Aquellos que quisieran acudir serían muy bienvenidos.

Aproximadamente 75 personas, junto con varios sacerdotes, participaron en la liturgia. Cuando dí instrucciones a Norma acerca de la liturgia antes de que comenzara, ella tenía un gran sentido de oración, calma y disposición. Mantuvo ésta disposición en la misa y en la ceremonia de recepción. "Creo y profeso que lo que la Iglesia Católica cree, enseña y proclama es revelado por Dios... Norma, el Señor te recibe en la Iglesia Católica... Norma, sé sellada con el don del Espíritu Santo". He tenido el privilegio de administrar un número de veces en el pasado el sacramento de la Confirmación. Huelga decir que, sin embargo, fue inusualmente emocionante poder hacerlo para Norma McCorvey. El aceite del crisma en mi dedo pulgar trajo a mi mente y a mis sentimientos el significado bíblica de sanación que el aceite simboliza... Éste aceite, que ha fuído durante siglos, ahora traería su sanidad a una de las figuras más heridas de nuestra historia. Cuando invoqué al Espíritu Santo sobre ella, reflexioné sobre cómo Él, el Señor y dador de vida, no puede ser burlado por los que están en contra de la vida. De hecho Él es más fuerte que la mentira de la muerte.

En mis observaciones después de la Sagrada Comunión, dije lo siguiente: "Norma, reflexiona cuidadosamente sobre lo que ha ocurrido ahora que has recibido a Jesús por primera vez en la Sagrada Comunión. Nuestra fe nos enseña que con su encarnación, el Hijo de Dios unió a toda la humanidad a sí mismo. En cierto modo, todo ser humano de todos los tiempos está unido a Él. Ésto, por supuesto, incluye a todo ser humano en el útero, e incluye a aquellos que fueron abortados. Hoy has recibido la misma carne del Hijo de Dios, a la que toda la humanidad se ha unido. Ésto significa, Norma, que hoy, al darte su cuerpo, Jesús te ha devuelto a todos los bebés que fueron abortados por causa de lo que hiciste. Él ha reunido a todos los niños que nunca llegaron a jugar en los parques infantiles. Él los ha restaurado para ti, cerrando la distancia entre tú y ellos. Él los ha reconciliado contigo y te ha dado la paz. La primera vez que te entrevisté empecé diciendo, "Así que usted es Jane Roe la de Roe versus Wade". Usted respondió: 'No, padre, yo era Jane Roe la de Roe versus Wade". Norma, esas palabras nunca fueron más ciertas que ahora. Amén".